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“Este nuevo proceso es una oportunidad para mostrar cuánto ha crecido la institución”

*Indica Silvana García, facilitadora de la comisión de Docencia de Pregrado.

“Sabemos que se han hecho muy buenas cosas, que presentamos muy buenos resultados, y el desafío es que queden relevados en el informe de autoevaluación”, afirma Silvana García, facilitadora del área de Docencia de Pregrado en el proceso de acreditación actual. Esta área es obligatoria, tal como la de Gestión Institucional.

Esta comisión está dirigida por el director de la División Académica, José Miguel Salazar, y la integran Jemima Fernández, encargada de Docencia de Pregrado; Galo Herrera, director del Campus Santiago; Mónica Serrano, directora de la DAE; Eduardo Díaz, profesional de la DAE; Pablo Roncagliolo, director de la carrera de Ingeniería Civil Biomédica, y Jessica McCawley, secretaria de la Facultad de Medicina.

Según explica Silvana García, debido a que “hay mucha información que está ya validada y consolidada —por ejemplo a través de la Unidad de Análisis Institucional, que nos va entregando información oportuna y consolidada de ciertas temáticas, que son los hitos de evaluación—, en la comisión de Docencia de Pregrado nos organizamos de tal forma que a través de distintas sesiones de trabajo se fueron abordando los grandes temas del pregrado. Hubo invitados a cada sesión, personas pertinentes a cada temática, que de igual forma, además de los datos que ya disponíamos a nivel institucional, entregaban información y sobre eso se iba analizando, discutiendo, evaluando los resultados obtenidos en el período”.

Esas sesiones de trabajo ya llegaron a su fin. Recuerda la facilitadora que ya el segundo semestre de 2015 se empezó a trabajar con diagnósticos del área. “El trabajo se debió reorientar, porque la Comisión Nacional de Acreditación entregó nuevas orientaciones, de modo que hubo que adaptar algunos instrumentos y metodologías. El septiembre de 2016 fue la etapa de análisis, con sesiones regulares de trabajo de la comisión. Allí abordamos cuatro o cinco temáticas claves del área, que están vinculadas a los criterios de evaluación, y ese trabajo concluyó y evacuó sus primeros informes. El trabajo continuó en una etapa postanálisis, con el levantamiento de otros elementos, enfocado a generar el documento final de autoevaluación”.

Consultada respecto de la relación de este proceso de acreditación con el anterior, Silvana García indica que “al ser un área obligatoria, y de alguna manera el corazón de la institución, todas las áreas toman las observaciones que fueron señaladas en los procesos anteriores de acreditación, observando, revisando, organizándose en torno a ellas, para luego hacer un seguimiento más sistemático de esas observaciones y los elementos que podríamos mejorar. Ahora, ante este nuevo proceso, creemos que es una oportunidad para mostrar cuánto ha crecido la institución —y el área especialmente—, para presentar todos los resultados positivos que ha tenido en este período que estamos evaluando, 2012-2016. Sabemos que tenemos muy buenas cosas que se han hecho, muy buenos resultados, y el desafío es que queden relevados en el informe de autoevaluación”.